LA PUTA ESCUELA

Competencia disciplinar

1.       Construye e interpreta modelos matemáticos mediante la aplicación de procedimientos aritméticos, algebraicos, geométricos y variacionales, para la comprensión y análisis de situaciones reales, hipotéticas o formales.

Lo anterior es una de las competencias o aprendizajes esperados de la primera materia que tuve en mi primer día de clases de la preparatoria. Supongamos por un momento que es contenido de una materia. De la pura leída que le di, ¿qué recuerdas? ¿mucho?, ¿poco? Ah, bueno, si fue mucho y pudiste ponerlo en papel, ten tu 9.5, ya puedes retirarte, joven. Si fue poco o menos de lo necesario, ten tu 5.9 y nos vemos en el extra. Si sacaste 9.5, ya rifaste, carnal, ya eres libre. Ya vete a perder en el mar digital de infinitos estímulos sensoriales que se pelean por tu atención. Ah, y recuerda, ya no tienes que recordar; todos estos datos que pasaste horas, días y semanas intentando memorizar ya son inútiles, con suerte nunca tendrás que hacer uso de ellos de nuevo y prepárate para la próxima ronda, que los datos se vuelven cada vez más complejos.

Por otro lado, si sacaste menos de 6, ay joven, pobre de usted. No sé cómo México va a salir adelante con estos calates llenos de ganas de no hacer nada. Sus padres se esfuerzan por darle una vida digna y una educación, y mire usted, fracasado. No puede ni siquiera comprender lo más básico de lo básico de las materias que se le asignan. Ay no… en mis tiempos, además de tener cabello, los jóvenes de verdad nos esforzábamos por salir adelante. Y la veo difícil por usted con todo respeto. Son 100 pesos por el extra.

 



Eso lo escribí en tercer semestre de prepa. Cómo cambia uno vea. Ahora que ya acabé ese pequeño trayecto de tres años puedo hablar con una perspectiva un poco más holística sobre todo lo que viví. Pero en todos y cada uno de los semestres existía dentro de mí una sensación de la que nunca me pude deshacer: algo anda mal. Algo no se siente bien. Esto de aprender es más doloroso de lo que debería ser, ¿no? Esto ya lo ha hecho mucha gente, pero hoy me voy a quejar con lujo de detalles de la educación que recibí, y voy a tirar al vacío una serie de alternativas imaginarias de la educación que me hubiera gustado recibir.*




Las matemáticas, las ciencias exactas y la filosofía.

Quien te diga que las matemáticas de la prepa son muy fáciles y sencillas y que no entiende por qué los chavos no le saben, perdóname, pero es un pendejo. Las matemáticas se enseñan como una especie de juego que parte de axiomas que tienes que saber utilizar para llegar a un resultado exacto. La meta de la mayor parte del curso de matemáticas en turno consta de enseñar a usar cierta herramienta o concepto a partir de dichos axiomas, y de practicar una y otra vez hasta que el algoritmo quede totalmente interiorizado en tu cerebro. Te pueden poner uno que otro problema de aplicación, o el maestro de vez en cuando te dirá que las elipses sirven para muchas cosas como mmm, para las órbitas y así. Normalmente queda en algo muy superficial. Pero el objetivo es claro: ¿Ves este procedimiento que acabo de realizar en el pizarrón? Ahora replícalo con numeritos distintos. No te voy a mentir, incluso en el juego de llegar al resultado yo en lo personal he encontrado cierto gozo, es como un acertijo. Sin embargo, pedir deliberadamente a un montón de mocosos que apenas están descubriendo quiénes son y qué les gusta de la vida, que aprendan algebra y geometría con una justificación abstracta de un trabajo bien pagado o para enseñarles un sentido falso de responsabilidad al modo “así es la vida, tienes que aprender cosas que te ponen en la frente y realizar lo que se te dice sin preguntar y manteniendo la boca cerrada mientras haces tus cálculos de autómata”, es increíblemente cínico. El punto es que se pierde lo más importante, se pierde la belleza de las matemáticas, se pierde la noción de que lo que estás aprendiendo no es nada más que un lenguaje, el lenguaje más avanzado que los humanos han desarrollado para describir el universo de una manera ridículamente exacta. Ya entrando en física, podemos hallar (al menos en mecánica clásica) certidumbre dentro del caos que representa el cosmos a través de un montón de signos y números que escribimos en un tonto pizarrón y que nuestro cerebro puede interpretar. ¿No es eso de por sí asombroso?

La lista de temas es interminable, y el tiempo es escaso. El capital de allá afuera exige cada vez cabezas más entrenadas, y en tres años supongo que lo mejor a lo que se puede aspirar es a adquirir las reglas básicas quemadas en tu mente para la posteridad. Recordemos que el objetivo principal de la escuela es preparar a los individuos para enfrentarse al mundo exterior. Pero si lo que te encuentras afuera es un sistema neoliberal que le reza a la eficiencia y ganancia como su máximo credo, entonces no queda tiempo para esas preguntas tontas y derrochadoras de tiempo como ¿por qué las orbitas tienen forma de elipse? Entiendo que las tienen, puedo verlo, pero, ¿por qué?, ¿qué lo origina? ¿Por qué cuando derivo bajo el exponente y le resto uno? ¿¿¿Y todo esto para qué??? Lo único para lo que hay tiempo, en un mundo así, es para aprender maximización y minimización.

A la química y a la biología les pasa lo mismo. ¿De qué chuchas me sirve el ciclo de Krebs si nunca puedo pararme un momento a pensar en que toda esa serie de reacciones bioquímicas están sucediendo en mí, en este preciso instante y es una de las causas que me han mantenido con vida durante tanto tiempo?

La ciencia termina como un montón de dogmas que dan miedo solo de mirarlos y se pierde todo. Todo se va al carajo. Mis compañeros terminan asqueados y con el profundo deseo de nunca tener que volver a enfrentarse a algo así. Se pierde el hecho de que la ciencia nos ayuda a comprendernos a nosotros mismos, de dónde venimos, de dónde viene todo y es tal vez la mejor herramienta para tomar decisiones y hacernos de una visión mucho más clara y objetiva del mundo. De qué me sirve tu estúpida cultura general si no para entender memes y no perderme en conversaciones ajenas. Qué me importa saber qué es una mitocondria. Cuéntame de la historia de amor y simbiosis que desarrollaron dos organismos procariontes hace millones de años y cómo todos somos descendientes del momento en el que un organismo se tragó a otro, pero decidió conservarlo dentro y hacerlo su compinche. Dios. Qué perro coraje.

Las matemáticas y la ciencia son para la eficiencia. Son para la ingeniería. Y la filosofía, en lugar de formar un espíritu crítico, queda en puro valor histórico. Hijos de la chingada. 




Creo que el problema es que todo el maldito sistema está mal. El enfoque desde sus raíces está echado a perder. Apuntar todos los esfuerzos de la educación hacia una calificación corrompe el placer de aprender, de adquirir conocimiento y no únicamente datos. Otorgarle un peso tan grande (de la mitad) a un examen es horrendo: termina por acorralarnos no solamente en un rincón de ansiedad e incertidumbre; sino en una manera de aprender que consiste en memorizar, plasmar y olvidar; una y otra y otra vez. El objetivo de mostrar a la chaviza las distintas ramas del conocimiento para que puedan elegir su vocación termina aplastado por todas las malas experiencias que se viven con las materias, y terminamos con criterios tan feos al escoger carrera como el de “lo que sea, pero que no tenga matemáticas”, o con algo en el que apostamos nuestras esperanzas por que nos guste o tenga salidas económicamente viables sin saber a qué carajos nos estamos metiendo.

Los únicos destellos de luz lo otorgan aquellos maestros que son conscientes de estos problemas y que incluso pasan de largo por la calificación que obtengan sus alumnos para valorarlos, y en consecuencia apuntan sus esfuerzos a hacer una clase interesante y lograr darle conocimiento útil a sus alumnos. Sin embargo, todos sabemos que no son la mayoría. Además, los docentes están terriblemente pagados y es una profesión bastante infravalorada y en la que muchos ven incluso una especie de fracaso o plan B, en lugar de ser un fin en sí mismo.

En resumen: todo lo bello de todas las ramas del conocimiento que existen y que tienen una razón de ser, se ve reducido en un sistema precario de tiempo, de recursos y termina por ser una perdida de tiempo que solo enseña una manera pasiva de adquirir datos, y a hacer infografías y presentaciones bonitas. Los individuos se ven enajenados del conocimiento y de muchas de las cosas geniales de estar vivo.

Y la neta no voy a dar ninguna alternativa, solo lo dije en la introducción porque sonaba bien. Bueno adiooooooo-

 

fotitos mías n.n

*Mentira.

-alan

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Intentos expresivos. Sueño digital y contrapeso a mi propia estupidez.

"Me cambiaron de celda. Desde ésta, cuando me tiendo, veo el cielo, nada más que el cielo. Todos los días transcurren mientras miro en su rostro el declinar de los colores que llevan del día a la noche." "Kinky, nasty y aunque sea fancy Se pone cranky si lo hago romantic Le gusta el sexo en exceso Y en el proceso me pide un beso". "Vi mi cara y mis vísceras, vi tu cara, y sentí vértigo y lloré, porque mis ojos habían visto ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, que ningún hombre ha mirado: el inconcebible universo."